Los agujeros de gusano y los Sagrarios

Uno de los conceptos de la física cuántica y de la Teoría de la Relatividad que más curiosidad despiertan en mi pobre mente científica es el de los “agujeros de gusano”.

Les paso el enlace de Wikipedia para no extenderme sobre un tema que me es ajeno:

https://es.wikipedia.org/wiki/Agujero_de_gusano

Vayamos ahora al término “gusano” que aparece en la Biblia. Lo hace en algún salmo referido a Jacob, a Israel, para dar a entender la pequeñez del pueblo elegido y, por extensión, la pequeñez de todo lo humano frente a lo divino: es una llamada, una de tantas, a la humildad que Dios nos hace. En las profecías del Siervo Doliente de Isaías se habla así: “soy un gusano, no un hombre”, en referencia a lo que debe padecer el Mesías, objeto de burla y desprecio, que carga con nuestro monstruoso pecado.

El pecado reduce al Cristo a la forma subhumana de gusano.

El pecado nos envilece, “una babosa moral” en acertada frase nocturna de mi amigo Ignacio Peyró.

Y ustedes dirán, ¿qué pretende decirnos? ¿Establece usted una conexión entre el concepto cuántico de “agujero de gusano” y el “gusano bíblico?

Sí.

Rotundamente, sí, como diría Jordan Peterson.

Silencio.

Y añado: por un par de buenas razones.

Veamos.

  1. El gusano bíblico se aplica al pueblo elegido, al pueblo enviado, a esa parte de la Humanidad que Dios en su misteriosa sabiduría ha elegido. Y se refiere también al mismo Dios hecho hombre en Ioshua de Nazareth, Jesús, el Cristo, el Elegido, el Enviado. Un Hijo de Dios que ha dicho que es Camino, Verdad y Vida. Camino, retengan esta palabra. Y comprendan que la palabra divina es muchas veces muy literal. Cristo no es, o no es solamente, un camino simbólico. Es EL camino que nos lleva al Padre, al Cielo, a la Gloria Universal.
  2. El agujero de gusano es un camino a otro universo, sobre todo los agujeros definidos por Lorentz. Un atajo en el espacio tiempo de Einstein. Una vía a otro espacio y a otro tiempo. Sí, los viajes en el tiempo serían posibles a través de los agujeros de gusano -vean el final del enlace de Wikipedia-.

Poco más hay que añadir a la analogía. Usen la imaginación.

Si lo hago yo, les diré que estoy convencido que cada Sagrario del mundo es la puerta estrecha de entrada a un agujero de gusano que conduce al Universo de Dios: a ese mundo que deja a éste, el nuestro, reducido a una pálida sombra sin consistencia, como vió Frossard e intuyó Lewis. Me atrevo, pues, a sugerir a los científicos que prueben, que hagan sus experimentos cuánticos en un Sagrario habitado por Aquel cuya Presencia ignoran porque no pueden demostrar su realidad.

Tal vez encuentren esa Realidad dentro, desde o a través del Sagrario, si utilizan sus buscadores de partículas subatómicas cerca de alguno de ellos, en alguno de ellos. Podrían incluso probar si la puerta estrecha del agujero de gusano permanece abierta cuando Cristo Eucaristía está presente y si está cerrada cuando El no habita en el Sagrario.

Solo los prejuicios del dogma ateo y laicista “científico” pueden impedir el experimento.

El reto queda lanzado.


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